miércoles, 20 de mayo de 2015

Operación Paperclip: los científicos nazis reclutados por Estados Unidos

Extraido de eldiario.es

 
Se cumplen 70 años de la caída del III Reich –el 8 de mayo para los aliados occidentales, el 9 para los soviéticos, aunque la rendición general alemana se produjo el día 7– y, pese a que los historiadores han estudiado a fondo este periodo, es difícil evitar la tentación de las conspiraciones y los agujeros negros de información. La incomprensión que flota sobre las atrocidades cometidas por el régimen nazi contribuye a que así sea, pero también las operaciones secretas de los aliados.

Una que ha suscitado comentarios de todos los colores es el reclutamiento de científicos alemanes tras la guerra. La Unión Soviética y Estados Unidos fueron los países que más se beneficiaron del conocimiento de estos científicos, que habían trabajado en proyectos punteros de cohetes, armas químicas y biología avanzada, sosteniendo la producción de las bombas V2 con mano de obra esclava o llevando a cabo aberrantes experimentos médicos con humanos.

La diferencia entre la Unión Soviética y Estados Unidos, sin embargo, estriba en que la primera trató a los científicos como ciudadanos de segunda clase. Por lo general, obtuvo de ellos toda la información posible sobre sus trabajos bajo el régimen nazi y después los devolvió a Alemania. Mientras que los del otro lado del Atlántico recibieron responsabilidades y honores, sobre todo los implicados en los programas de cohetes. Este comentario lo hace Annie Jacobsen, quien tras una exhaustiva investigación publicó Operation Paperclip, un libro de 600 páginas donde narra en profundidad el reclutamiento por parte de Estados Unidos de científicos alemanes después de la guerra.

En el libro, que toma el título de la operación, se cuenta cómo los investigadores que fueron llevados a Estados Unidos disfrutaron de beneficios que no se correspondían con su papel en la guerra. Se expidieron visados, se suspendieron juicios y se evitó el cumplimiento de algunas sentencias. Los documentos relativos a su trabajo durante el conflicto fueron declarados secretos.

En total fueron 1.600 investigadores los que fueron recolocados en instituciones académicas y militares estadounidenses, amparados por una campaña de propaganda donde se los calificaba de “buenos científicos”. No todos lo eran.

Una bomba V2. Los aliados estaban muy interesados en los conocimientos que los alemanes habían adquirido en cohetes 
 
Una bomba V2. Los aliados estaban muy interesados en los conocimientos que los alemanes habían adquirido en cohetes

Operación Alsos: los estertores de la guerra

 

A medida que los aliados avanzan en la conquista de Italia, y posteriormente en su progreso por Francia tras el Desembarco de Normandía, se encarga a un equipo de científicos estadounidenses buscar toda la información posible acerca del programa nuclear alemán. Es la Operación Alsos y forma parte del Proyecto Manhattan, que acabaría por desarrollar la bomba atómica.

La operación, liderada por el físico Samuel Goudsmit, tenía como objetico recopilar cualquier cosa que tuviera que ver con las armas ABC (atomic, biological and chemical). Descubrieron que el programa nuclear alemán no estaba tan avanzado como en Estados Unidos, aunque las armas biológicas y químicas sí habían progresado mucho. Donde más se había profundizado era en el desarrollo de cohetes. Las instrucciones iniciales de Goudsmit eran hacerse con cohetes y documentación para después llevarla a Estados Unidos, hasta que en un determinado momento alguien se dio cuenta de que era mucho más importante conseguir a los científicos. El problema era que se desconocía el nombre de muchos de ellos.

De científicos nazis a héroes nacionales en EEUU

Originalmente llamada Operación Overcast, la captura de científicos alemanes empezó a tomar forma con el descubrimiento de la Lista Osenberg, encontrada en unos baños de la Universidad de Bonn. Esta había sido elaborada a principios de 1943 por las autoridades alemanas y contenía los nombres de científicos, ingenieros y otros técnicos que luchaban en el frente. Alemania ya flaqueaba y se creyó que estos hombres serían de mayor utilidad en un laboratorio que con un fusil.

Wernher von Braun, diseñador de las bombas V2 y de los cohetes del Programa ApoloLa lista llegó a las manos en Estados Unidos, concretamente las del mayor Robert Staver,  y se elaboró un nuevo listado con las personas de mayor interés. La búsqueda ya estaba organizada. El primer nombre era el de Wernher von Braun, miembro del partido nazi y de las SS, era el responsable del diseño de las bombas-cohete V2.

Durante el conflicto von Braun visitó varias veces la planta de la compañía Mittlewerk, donde mano de obra esclava trabajaba en unas condiciones deplorables para construir las V2. Posteriormente el científico diseñaría los cohetes que lanzaron el primer satélite de Estados Unidos al espacio y catapultaron al hombre a la Luna con el Programa Apolo. Por sus méritos estuvo a punto de ser condecorado con la Medalla Presidencial de la Libertad, hasta que alguien se opuso por su pasado nazi.

Si el pecado de von Braun fue mirar hacia otro lado, otros los cometieron mayores. Cuando la Operación Paperclip dio comienzo, algunos de los científicos eran recluidos en el Castillo de Kransberg (cerca de Frankfurt), donde eran entrevistados exhaustivamente. Entre ellos estaban nombres como los de Arthur Rudolph o Walter Dornberger, a quien se condenó por usar condiciones esclavistas para producir los V2, como responsable del programa de cohetes. Tras dos años de cárcel en Reino Unido salió para desarrollar misiles teledirigidos al otro lado del Atlántico.

Rudolph tuvo un contacto más directo si cabe con la mano de obra esclava. Trabajó en las instalaciones subterráneas de Nordhausen, donde Mittlewerk había trasladado la producción de V2. Durante las extenuantes jornadas de montaje de los cohetes se calcula que murieron 20.000 personas. Rudolph acabó trabajando en el programa espacial de la NASA, aunque sería de los pocos que fueran investigados tardíamente. En 1983 el Departamento de Justicia de Estados Unidos le dio la opción de volver a Alemania o ser juzgado por crímenes de guerra. Escogió la primera.

Otto Ambros, el químico favorito de HitlerAparte de los cohetes, a Estados Unidos le interesaban otros ámbitos. Uno de los casos más flagrantes es el del doctor Otto Ambros, de quien decían era el químico favorito de Hitler. Tomó parte en la invención del gas sarín (la ‘a’ es por su apellido) y también inventó la goma sintética, un material que Alemania necesitaba desesperadamente para su esfuerzo bélico al reducirse el suministro de goma natural. Para producir este compuesto a Ambros se le puso a cargo de una fábrica de esclavos en Auschwitz. Por este papel fue condenado en los Juicios de Núremberg por asesinato masivo y esclavismo, aunque sería liberado posteriormente. Haría carrera en el Departamento de Energía de Estados Unidos.

Algunos de estos científicos ocupan su propia parcela de honor en el país que los acogió. El jefe de desarrollos técnicos de la Luftwaffe Siegfried Knemeyer, a quien Hermann Göring tomó como consejero personal, acabó trabajando para la Fuerza Aérea de Estados Unidos. Cuando se retiró fue condecorado con la Department of Defense Distinguished Civilian Service Award. Más méritos se le atribuyeron al oficial de las SS Kurt Debus, que dirigió el JFK Space Center de la NASA y que aún hoy tiene un premio con su nombre.

La polémica que sembró Paperclip

A la vez que empezaba la Operación Paperclip se había encargado al oficial estadounidense Leopold Alexander, judío austriaco y de profesión médico, que entrevistara a científicos nazis para encontrar a los que fueran responsables de crímenes de guerra y llevarlos a los futuros juicios en Núremberg. Algunos de ellos se escaparon delante de sus narices por la intercesión de la Operación Paperclip, como Theodor Benzinger, cuyo nombre figuraba en la lista de los que iban a ser juzgados, pero tres semanas antes de que comenzara el proceso se le tachó de la lista y se propició su traslado a Estados Unidos.

Benzinger dirigió la Estación Experimental de la Fuerza Aérea en la Alemania de Hitler. Su obituario, de 1999, en The New York Times alababa sus logros como científico, al servicio de la Marina estadounidense, y su invención del termómetro de oído. Pero no decía que formaba parte de un grupo de doctores que trabajaba estrechamente con Himmler y cuando este mostraba vídeos de los experimentos médicos nazis, Benzinger hacía las introducciones, según recoge Annie Jacobsen.

A pesar de ser una operación secreta, The New York Times, la revista Newsweek y otros medios publicaron información sobre Paperclip ya en diciembre de 1946. Entre los científicos estadounidenses, no todos estaban dispuestos a trabajar con sus los nuevos reclutas alemanes. Personalidades influyentes de la sociedad estadounidense, como Albert Einstein o Eleanor Roosevelt, se opusieron públicamente al programa.

jueves, 14 de mayo de 2015

Felices en la RDA: Entrevista a dos colombianos residentes en la RDA

 Extraido del Goethe Institut

Para muchos, Alemania Oriental fue un mundo gris y una cárcel. Pero la experiencia de dos colombianos que vivieron como estudiantes tras la “Cortina de Hierro”, la desaparecida Alemania socialista fue muy diferente.

Jesús Gualdrón llegó en 1974 a Berlín Oriental, el sector de la ciudad que se encontraba detrás de la “Cortina de Hierro”. Amante de la historia, conocía bien los hechos: en 1949, cuatro años después del final de la Segunda Guerra Mundial, los sectores de Alemania ocupados por Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña pasaron a llamarse República Federal Alemana (RFA). El sector oriental, ocupado por la Unión Soviética, se convirtió en la República Democrática Alemana (RDA). Se crearon dos monedas, dos formas de entender la política y, al final, dos Alemanias.

En 1961, la RDA había decidido erigir un muro porque muchos ciudadanos se estaban escapando hacia el otro lado. Otros dirían que porque el capitalismo era dañino y amenazaba la estabilidad del país con sus principios de libre mercado y libre competencia. A partir de ese momento, nadie pudo cruzar de una parte a otra. Esa barrera, junto con inflexibles controles fronterizos, cobraron la vida de muchas personas durante casi treinta años.

Sin embargo, Jesús –quien siempre caminó más por la izquierda que por la derecha– siempre se sintió fascinado por el lado socialista de Alemania. Su viaje había sido posible por una beca de estudios universitarios otorgada por una organización llamada “Liga de Amistad con los Pueblos”. Ésta mantenía relaciones estrechas con “La Alianza Colombia-RDA”, que tenía su sede en Bogotá y que hacía parte de un movimiento gigante de “casas de amistad” con países socialistas. “También existían casas de amistad con Checoslovaquia, la Unión Soviética y Cuba”, explica Jesús. Estaba estudiando Historia en Bogotá y además pertenecía a un grupo de teatro de la “Liga de Amistad con los Pueblos”. Cuando se enteró de la beca, supo de inmediato que estaba frente a una oportunidad maravillosa.

Aunque se encontraba lejos de Colombia, Berlín Oriental se convirtió para Jesús en el hogar que siempre quiso: un espacio lleno de estabilidad, de certeza, de necesidades básicas resueltas, de museos y de arte.

“Alemania Oriental era un paraíso”
Dos años después, otro colombiano, Carlos Angarita, vivió una historia similar. También llegó con una beca a Alemania Oriental. Primero estudió alemán intensivo durante un año en el Instituto Herder, de Leipzig. Todos los estudiantes becados en la RDA, provenientes de más cien países, llegaban allí para aprender el idioma.

Ambos colombianos conocieron en Alemania a gente cuya familia vivía del otro lado del Muro. “Eso era muy común. Amigos que vivían con nosotros del lado oriental tenían a su tío o su hermano del otro lado”, cuenta Jesús. “Las alusiones a la vida ʻal otro ladoʼ hacían parte de la cotidianidad de los habitantes de la RDA”. Y según Angarita, si bien muchos de sus compañeros de la carrera de Economía en Leipzig se identificaban con los ideales socialistas, “también había descontento, por ejemplo frente al poco acceso a la información del mundo, los bienes de consumo de mejor calidad en el occidente capitalista, o la imposibilidad de viajar al otro lado”.

Y sin embargo, “para los estudiantes extranjeros, Alemania Oriental era un paraíso”, dice Angarita. Los colombianos jamás sufrieron represión por parte del Estado socialista. Si querían viajar a Occidente podían hacerlo. Además, gozaban de todas las ventajas que el estricto aparato estatal ofrecía a sus ciudadanos: seguridad social ilimitada, vivienda de buena calidad, transporte, paz, alimentación y acceso a bienes culturales. Para alguien proveniente de Colombia, la RDA era un oasis enorme, una tienda de dulces… la gloria.

Los estudiantes alemanes y extranjeros solían realizar trabajos de solidaridad, a fin de recaudar fondos que enviaban a organizaciones políticas, sociales o sindicales en los países de origen. Muchos colombianos que estudiaban en Alemania Oriental se reunían regularmente de esa forma. “Teníamos un convenio con los ferrocarriles alemanes y en primavera o verano se organizaban trabajos de solidaridad, donde participábamos los estudiantes colombianos de toda la RDA, tres o cuatro días seguidos, e invitábamos jóvenes de todos los demás países, incluidos alemanes. Después del trabajo en los rieles, seguían las charlas políticas o de novedades de los países, había tertulias, comidas, bailes. Era muy bello ver el sentido de solidaridad internacional entre los jóvenes de los distintos países del mundo”, recuerda Angarita.

La fiesta terminó en insultos

Angarita, quien hoy trabaja como profesor universitario de Economía, regresó a Colombia en octubre de 1982, seguro de que volvería algún día a Alemania Oriental. Lo mismo había sentido Jesús Gualdrón a su regreso a Colombia en 1980. A pesar de que tenía una novia en Berlín, ella no quería ir con él a Bogotá, y Jesús no quería quedarse para siempre en Alemania. Después de seis años por fuera, quería estar con su familia, trabajar en y por su país. En Colombia se dedicó a hacer activismo, a trabajar en movimientos políticos de izquierda y a dar clases de alemán, su profesión actual.

En mayo de 1989, Angarita volvió a Alemania Oriental para hacer un doctorado. Según los recuerdos de su primera estadía en Leipzig, “la vida era amable y pacífica. Las relaciones con los alemanes eran muy respetuosas y cordiales. Nunca vi peleas, agresiones, discriminación, odio racial, o cosas por el estilo”. Ahora algo había cambiado. Ya no se vivía la misma paz de sus tiempos universitarios. Un día, caminando por Leipzig, se encontró con que, en jardines plantados a principios de primavera, una esvástica estaba formada con las flores. “Además, comenzaban a aparecer grafitis contra el socialismo, aunque muy esporádicos y escondidos, que eran borrados de inmediato por la municipalidad”, recuerda.

Incluso, esta vez sintió rechazo por parte de los locales. Una noche, otro estudiante colombiano lo invitó a su habitación. Pero lo que antes habría sido una gran fiesta terminó en un ir venir de insultos entre un alemán y el colombiano por motivos políticos. “Pensamos que la grosería verbal pasaría a la agresión física, pues se trataba de un muchacho muy grande y musculoso”.

El descontento de los ciudadanos de la RDA se venía acumulando desde hace tiempo en los escenarios cotidianos y en las universidades. Aunque nadie pudo vislumbrar lo que vendría, Angarita sentía que las cosas ya no eran las mismas. Por lo demás, como reconoce Gualdrón, “siempre hubo una doble moral en las relaciones con el estado. La gente hablaba bien del sistema en público, pero decía lo que realmente pensaba en privado, con sus amigos íntimos o familiares”.

El 9 de noviembre de 1989 ambos colombianos estaban en sus casas en Colombia. La caída del infame Muro de Berlín, como al resto del universo, los tomó por sorpresa. Con incredulidad observaron a la distancia cómo el planeta ya no sería nunca más el mismo. Sintieron algo de nostalgia, pero también sabían que, de algún modo, eran afortunados: sus pies habían pisado historia, sus ojos habían visto el mundo que acababa de desaparecer.

Fuente:  http://www.goethe.de/ins/co/es/bog/kul/mag/ges/20444293.html

Legado Cultural de la ex RDA

 Extraido del periodico argentino La nación

La noche del 9 de noviembre de 1989, una imagen conmovió al mundo: la caída del Muro de Berlín ( Berliner Mauer ). Miles de ciudadanos de la ex República Democrática Alemana (RDA) se treparon al Berliner Mauer , o lo que quedaba de sus casi 50 km de extensión (a lo largo de las dos Alemanias tuvo cerca de 120 km), y rompieron con sus manos los últimos vestigios de uno de los símbolos más ominosos de la Guerra Fría. La prensa occidental lo llamaba el "muro de la vergüenza". La ex RDA, el "muro de protección antifascista". Dentro de ese país que ya no existe, cuya ideología se derrumbó frente a la Puerta de Brandenburgo y cuya cultura está hoy en debate, despierta interés en el mundo saber cómo era aquella sociedad detrás de la muralla de Berlín. ¿Qué soñaba? ¿Cómo era su vida cotidiana? ¿Cómo se las ingeniaba para sortear la opresión de un régimen que controlaba cada centímetro de su intimidad? 

En la posguerra, durante los años 50, y más tarde en la Guerra Fría, que condicionó la vida a lo largo y ancho de la Tierra, el Muro de Berlín fue un símbolo elocuente de la existencia de dos mundos en un mismo planeta. 

El cine puede ser un arte extraordinario en democracia o un arma eficaz en dictadura. 

La Deutsche Film AG (DEFA) fue la productora de cine de la ex RDA durante 46 años. Fundada en mayo de 1946, su misión fue "representar la historia y el presente según la ideología del Partido Socialista Unificado de Alemania (SED). El mensaje que tenía que transmitirse era de optimismo sobre la vida en la RDA. El control y la inmensa cantidad de filtros que atravesaba la producción cinematográfica convertía al cine en la mano que moldeaba la arcilla del pensamiento. 

Al ritmo de las oleadas internas en el SED, la DEFA también atravesó diversas etapas. Fue de la coerción política, la censura estricta y las prohibiciones a un período de libertades artísticas que luego fueron conculcadas. De modo que el universo cinematográfico que exhibe hoy su enorme legado documental es amplísimo y contradictorio. Filmes de pura propaganda política conviven con material experimental y obras de arte ambiciosas. Todo ese acervo es parte de lo mejor de la historia del cine alemán. 

El crítico e historiador alemán Ralf Schenk, actual miembro del Comité de Preselección de la Berlinale, uno de los más prestigiosos festivales internacionales de cine, estuvo en la Argentina para la presentación del ciclo retrospectivo sobre el cine de la RDA y habló con LA NACION sobre la vida en aquel país que hoy parece otra galaxia, y de la importancia que la DEFA tuvo en la construcción de la cultura de aquel país que ya no se ubica ni geográfica ni políticamente en ninguna parte. 

La muestra cinematográfica que llegó a Buenos Aires fue concebida por el realizador Frank Beyer. Schenk recuerda su historia: "Luego de filmar Huellas de piedra , Beyer fue censurado y destituido de la DEFA. En su despido arrastró también a los ministros de Cultura y de Cine. Pero no quedó sin trabajo, porque la DEFA tenía a los directores, los productores y los guionistas a sueldo. Eran empleados estatales. Fue a mediados de los años 60, cuando terminó una época de libertades artísticas y comenzó una censura muy rígida. A Beyer se le prohibió filmar películas por varios años y fue director del Teatro de Dresde. Volvió recién en 1975 con Jacob el mentiroso , que fue nominada al Oscar".

Patrimonio cultural 

Cuando se vendieron sus estudios en Babelsberg, la DEFA fue disuelta. Dejó un legado de más de 7500 películas, entre ellas 5800 documentales, 950 largometrajes, 820 películas de animación y 4000 extranjeras dobladas al alemán, que testimonian ese universo desvanecido. Es un acervo extraordinario para investigar, aprender y conocer la sociedad que se deshizo con la caída del Muro de Berlín. Hoy, la Fundación DEFA tiene la responsabilidad de preservar ese material, restaurarlo y difundirlo, para fomentar nuevos proyectos. Así lo cuenta Schenk a LA NACION. Pero quizá lo que hace más rico el legado de la DEFA sean sus contradicciones, que fueron sin duda las del socialismo que la sostuvo. Su producción es una representación genuina de la compleja sociedad de la Alemania oriental. 

Dice Schenk que "el arte verdadero en la RDA nunca fue totalmente propagandístico, sino que trató de mantener la crítica. Lo que ocurrió fue que el régimen se sostuvo sobre un pilar que sí apoyaron muchos artistas y que fue el combate contra el fascismo". 

-¿La DEFA fue un mundo paralelo al mundo real? 

-No fue un mundo paralelo, porque estaba integrada a la política de la RDA. Dentro de la producción cinematográfica de la DEFA existían sí dos mundos paralelos. Había una serie de películas que acompañaban la política del Estado, que era más propagandística, y otras que trataban de ser "subversivas" al régimen oficial, tanto en los contenidos como en la narración. La DEFA era estatal y atravesaba los mecanismos de censura del Estado. Había directores que intentaban hacer algo paralelo, por eso en algunas películas se observa cada tanto cierta crítica que, de todos modos, nunca fue tan profunda como para provocar el derrocamiento del régimen. Ninguna película ponía en cuestionamiento el socialismo como sistema político en la RDA. Pero sí podía hacer preguntas sobre la evolución de ese socialismo. 

-¿Cómo se las ingeniaban entonces? 

-El eje en primer lugar era el Partido. Pero los diferentes artistas podían ceñirse en forma estricta o intentar separarse, con los riesgos que eso entrañaba. Y eso no tenía sólo que ver con el coraje o el talento de los directores, sino con las diferentes etapas que atravesó la DEFA. En los años 50, con Stalin, nadie hace una película crítica. Pero en los primeros años de la construcción del Muro de Berlín, al comienzo de los años 60, sí había libertad artística. Cuando en agosto de 1961 se construyó el Muro, muchos artistas entendieron que se trataba de una división bien clara del Oeste y pensaron que eso les permitiría hablar en forma más abierta entre ellos. Fue una etapa de esperanza e ilusión que se mantuvo virulenta por un par de años. Y esa virulencia marcó el trabajo de los artistas y los cineastas. Pero a mediados de los 60 se detuvo. 

-¿Con qué recursos se ejercía la crítica? 

-Antes de la caída del Muro ya se ejercía una critica metafórica. Por ejemplo, a través de películas de tinte histórico y tratando de ejercer la crítica en forma subyacente, para hablar de la dignidad humana y la libertad. Después de la caída del Muro, ese recurso metafórico se desvanece y la crítica comienza a ejercerse libremente. Por ejemplo, en la RDA no se podía contar sobre la Stasi [el temible servicio secreto que controlaba la vida de sus habitantes]. Era un tema tabú. Pero si se hablaba de la intromisión del Estado en la vida privada de la gente, eso se hacía en películas históricas. Hubo una sobre Beethoven, en la que el creador era espiado por el servicio secreto austríaco de su época. Era inviable hacerlo de otro modo. Cuando se examina, con el tiempo, la producción cinematográfica de la DEFA, se advierte que debió contribuir mucho más de lo que hizo al sostenimiento del SED. A lo largo de sus 46 años de existencia, los más dogmáticos insistieron mucho sobre que el cine tenía que ser más propagandístico en la RDA.

-Las películas Good bye Lenin y La vida de los otros , ¿son pinturas verosímiles de lo que era la vida en la RDA? 

-Ninguna de las dos fue hecha por directores y productores que vivieron en la RDA. Yo miro con reparos y de manera crítica La vida de los otros . Esa actitud en un miembro de la Stasi jamás hubiera sido posible. Nadie se explica por qué razón se hace bueno. Lo peor de la película es que falsifica por completo la escena política de Berlín en los años 80, porque ya en esa época los artistas con cierto reconocimiento público podían llegar a interpelar al régimen. No tenían que esconder la máquina de escribir bajo el piso y podían expresarse. A lo mejor la escena hubiera sido creíble en los años 50. Por eso los intelectuales de la ex RDA recibieron tan mal esa película. En cambio, Good bye Lenin funciona mejor como tragicomedia, porque describe con bastante fiabilidad los sentimientos de la gente en esa transición que tuvo lugar cuando el Muro empezó a caer. 

-¿Cómo aprende un hombre común a vivir sin país y sin cultura, cuando éstos se desvanecen?

-Por un lado, existía la cultura de la RDA, con su teatro, su cine, su escasez de bienes y su poder adquisitivo limitado. Pero, por otro lado, los ciudadanos de la RDA estaban perfectamente informados de lo que pasaba en el Oeste, por la televisión. Un obrero llegaba a su casa y veía la TV del Oeste. Muchos tenían parientes al otro lado del Muro. Desde los años 80 yo podía visitar a mi abuela en Berlín occidental una vez por año. Creo que fue el deseo de libertad, la fuerza de ese anhelo, lo que apuró la caída del Muro. Con el correr del tiempo, nos dimos cuenta de que el Oeste no era ese mundo idílico que nos mostraba la televisión. Fue muy naif creer que aquello era la realidad. En la medida en que la gente fue tomando más conciencia de que la vida en el Oeste no era color de rosa, recuperó la necesidad de preservar el legado de la cultura del Este, porque entendió que valía la pena rescatarla. Los más implicados en esta labor son los que hoy tienen 40 años o poco más. La mayoría de los espectadores alemanes no conocen las películas de la DEFA y cuando voy a las universidades me sorprendo por el desconocimiento de los estudiantes. Sin embargo, algunas películas de la DEFA que se pasan en la TV tienen más audiencia de la que tuvieron cuando se proyectaron la primera vez. Al revés de lo que ocurría cuando vivían en el Este, hoy la mayoría que vive en el Oeste conserva en su casa un pedacito de la RDA. Ese es también el origen de muchos roces que existen entre habitantes del Oeste y del Este. Porque nadie que no haya vivido en la RDA puede entender ese apego y esa nostalgia por una cultura que se deshizo. 

Fuente:  http://www.lanacion.com.ar/1131305-el-legado-cultural-de-la-ex-rda

Entrevista a un estadounidense residente en la RDA

 Extraido del diario.es

Stephen Wechsler llegó a Baviera como soldado del Ejército estadounidense a comienzos de los cincuenta. Cuando el Ejército descubrió su pasado como militante del Partido Comunista de EEUU, Wechsler decidió desertar y cambió su nombre por el de Victor Grossman.



No todos cruzaron el Muro de Berlín en la misma dirección. Victor Grossman (Nueva York, 1928) fue uno de los que lo hizo en dirección contraria. Stephen Wechsler llegó a Baviera como soldado del ejército estadounidense a comienzos de los cincuenta, en el momento álgido del maccarthismo. Cuando el ejército descubrió su pasado como militante del Partido Comunista de EEUU, Wechsler decidió desertar. Lo hizo por Austria, cruzando el Danubio a nado. En la otra orilla, Stephen Wechsler cambió su nombre por el de Victor Grossman, y comenzó a trabajar como periodista. Como estadounidense en la primera línea de frente de la Guerra Fría, Grossman fue testigo de privilegio tanto de la construcción como de la desaparición de la RDA.

¿Cómo debo llamarle? ¿Victor Grossman o Stephen Wechsler?

[Risas] Grossman es el nombre que uso. En EE UU, para mis familiares y mis amigos soy Steve, pero aquí soy Victor Grossman. ¿Cómo me llegué a acostumbrar al nombre? Buena pregunta. No me gustaba el nombre de Victor Grossman, no lo elegí yo, pero no me quedó otro remedio que acostumbrarme a él y me acostumbré a él.

¿Por qué decidió cruzar…

…en la dirección equivocada? En EE UU militaba en varias organizaciones izquierdistas, especialmente mientras estudiaba en la Universidad de Harvard. Después de la universidad trabajé en dos fábricas. Entonces estalló la Guerra de Corea y me llamaron a filas. Todos los reclutas tenían que firmar una declaración afirmando que no eran ni habían sido miembros de una de las 120 organizaciones de una lista, casi todas ellas de izquierdas, y yo había estado en una docena. Aún militaba en algunas de ellas. ¿Debía firmar o debía negarme a hacerlo? No sabía qué hacer. Los años del maccarthismo fueron muy difíciles. Entonces había una ley que obligaba a los miembros de aquellas organizaciones a inscribirse en la policía como "agentes extranjeros". Si no lo hacían podían ser castigados con hasta 10.000 dólares y 5 años de prisión por cada día que no informasen a la policía. Una semana hubieran sido 35 años. Y yo no lo había hecho desde al menos seis meses... Tenía miedo a admitir que había formado parte de aquellas organizaciones. Y firmé. Lo hice con la esperanza de que durante los dos años de servicio militar el ejército no me investigaría. Tuve suerte y no me enviaron a Corea, sino a Baviera. Las cosas parecían ir bien, pero entonces me investigaron. Puede que lo hicieran por un curso de operador de radio que realicé. Guardo una copia del informe del FBI sobre mí, 11.000 páginas. Una de esas páginas es una denuncia de un compañero de estudios en Harvard, acusándome de "rojo" y "radical". Quizá fuera eso el detonante. En cualquier caso, recibí una carta del Pentágono, pidiéndome que me presentase ante un tribunal al lunes siguiente. Una condena de varios años en una prisión militar era casi una condena a muerte. Por eso decidí desertar.

Lo hizo cruzando el Danubio.

No sabía cómo hacerlo. No podía preguntárselo a nadie. Intenté pedir información a los comunistas alemanes, pero no confiaron en mí: un estadounidense en uniforme militar, que no hablaba bien alemán... Claro que no podían confiar en mí. En Baviera no estábamos lejos de la frontera, pero si intentaba cruzarla por el bosque sin tener un mapa, esperando dar con la frontera, me arriesgaba a perderme y ser detenido, lo que hubiera sido mucho peor... Busqué el mejor lugar para cruzar sin ser visto. Recordé una visita que había hecho a Austria, donde la zona de ocupación aliada y soviética estaba dividida por el río Danubio. Viajé en tren hasta Linz, tratando de encontrar el río, a la madrugada del día siguiente lo encontré y lo crucé a nado.

¿Dónde pensaba que le trasladarían?

No lo sabía. Pensaba que me llevarían a la Unión Soviética o a Checoslovaquia. La verdad es que no quería vivir en Alemania oriental. Había estado estacionado en Alemania occidental y no me gustaba la atmósfera. Francamente, había demasiados nazis. Te lo decían abiertamente. La verdad es que no me importaba. En lo único que pensaba es en que no quería terminar en prisión. Los soviéticos ni siquiera me dijeron dónde me llevaban. Estuve dos semanas en Austria, luego me anunciaron que me marchaba, pero no me dijeron dónde. Durante el viaje, viendo las carreteras, lo adiviné. Pero la verdad es que no me importaba.
La mayoría de desertores de los ejércitos occidentales terminaban en Bautzen. De todas las ciudades, ésta es la que quedaba más lejos de cualquier frontera con Occidente. Además, había varias fábricas en las que los desertores podían trabajar. A pesar de tener sólo cuatro mil habitantes, la ciudad era grande, lo suficiente como para alojarnos. La mayoría de desertores eran estadounidenses, pero también había británicos, franceses, un grupo de africanos del ejército francés que no quería ir a combatir en Indochina, unos cuantos holandeses, un español -nadie supo cómo llegó allí; terminó en un psiquiátrico, era un excelente jugador de ajedrez, por cierto- y un mexicano. Algunos no estaban contentos. Sobre todo los que no fueron capaces de establecerse y encontrar esposa, fundar una familia. Nunca se adaptaron. Algunos de los que vinieron tenían una esposa alemana y se adaptaron sin problemas. Entonces no estaba el Muro, así que los que no se adaptaron simplemente se marcharon a Berlín Este y cruzaron la frontera. Unos iban, pero otros venían.

Es interesante, porque las historias que leemos son casi siempre sobre quienes desertaron a Occidente.

Entre los alemanes se trataba a menudo de motivos políticos, porque eran izquierdistas o esperaban vivir mejor en una economía socialista. Pero la mayoría de estos hombres, en mi opinión, no lo hicieron por motivos políticos. Era gente que había tenido problemas con el ejército, especialmente los estadounidenses. Desde problemas con la bebida hasta delitos menores. Algunos tenían novias o esposas de Berlín oriental, lo que no era bien visto por el ejército. En un par de casos se trataba de soldados negros que tenían esposas alemanas y huían del racismo y la discriminación. Dos estadounidenses vinieron porque no querían combatir en Corea. Entre los estadounidenses había al menos seis afroamericanos, algo muy poco habitual en aquella época en aquel rincón de Alemania. La mayoría de ellos seguramente no había visto a una persona negra en su vida.

La RDA, a la vista de que aquellos hombres no contaban con una buena formación, decidió ofrecerles cursos especializados que incluían clases de alemán o matemáticas. También algo de política, pero no mucho. Piense que había dos marroquís y un argelino que habían desertado del ejército francés que eran analfabetos. Después de aquello algunos se marcharon. Todos los afroamericanos, en cambio, se quedaron en la RDA.

Siendo estadounidense, ¿cómo se sintió durante todos aquellos años de Guerra Fría?

Son muchos años, treinta y siete años... Tenía sentimientos encontrados. Siempre me consideré estadounidense. Algunos adoptaron la nacionalidad germano-oriental, yo nunca lo hice. Aunqué había desertado del ejército, siempre me consideré un patriota estadounidense, pero no en el sentido habitual del término, sino en el de aquellos que lucharon y luchan por un país mejor, desde John Brown hasta Angela Davis, pasando por Martin Luther King, Malcolm X o Pete Seeger. Ésa era mi América.

¿En qué trabajó en la RDA?

En Leipzig estudié periodismo. De hecho, como he dicho en alguna ocasión, soy la única persona en el mundo que tiene un diploma de Harvard y otro de la Universidad Karl Marx. Y seguiré siéndolo, porque esa universidad ya no existe. [Risas] Mi trabajo en la RDA era básicamente informar de la vida en EE UU. No de la manera simplista y negativa que aparecía en los libros de texto o en los medios de comunicación, pero tampoco de la manera igualmente simplista, pero positiva, que aparecía en la televisión occidental, que mucha gente se creía. Traté de ofrecer una imagen de EE UU como un país lleno de conflictos y contrastes, con estándares de vida relativamente mejores que los de la RDA, pero también en el que vivía mucha gente con unos estándares de vida muy inferiores a los de la RDA.

¿Nunca pensó en regresar a EE UU?

Todo el tiempo. Pero era muy difícil. En los años setenta EE UU abrió una embajada en Berlín Este. Me invitaron a acudir para aclarar mi estatus y el de mis dos hijos. ¿Son estadounidenses, son alemanes? Fui con mucho miedo a hablar con el cónsul. La gente del consulado intentó convencerme de que volviese a EE.UU., asegurándome que no habría ningún problema. No me fié de ellos e hice bien. En 1989, Harvard me invitó a una reunión de antiguos licenciados. Volví a visitar al cónsul. En esta ocasión la cónsul -esta vez era una mujer- fue sincera. Me aconsejó que no fuese. “El ejército tiene buena memoria”, me dijo. Así que desistí. En 1994 volví a ir al consulado. La situación era otra y pude resolverlo todo.

Mi madre me visitó varias veces en Berlín Este. La última vez me dijo que mi familia había estado informándose de cómo podía volver sin ingresar en prisión. Le dijeron que podía volver, con la condición de decir públicamente lo mal que había vivido en la RDA, mi decepción con el país, etcétera. Años después, cuando mi madre ya había muerto, hablé con mi hermano, y me dijo que, además, había otra condición: que antes de regresar tenía que pasar algún tiempo en la RDA y espiar para la CIA. No conocía esta oferta, pero nunca la hubiera aceptado.

¿Cómo ve el 25 aniversario de la caída del Muro?

Viví en la RDA casi desde su fundación hasta el final. Viajé por todo el país. Vi todos los aspectos negativos, y habían muchos. Algunos eran simplemente estúpidos, otros trágicos –como toda la gente que murió intentando cruzar el Muro–, otros podrían haberse evitado, otros no podían haberse evitado. La RDA era más débil que Alemania occidental y tenía que estar a la defensiva. Vi todos esos aspectos negativos y no tengo ninguna necesidad de embellecerlos. Pero al mismo tiempo, siempre vi a la RDA como la Alemania moral. Por cuatro motivos: el primero, la RDA era la Alemania antifascista. En Alemania occidental, la cúpula del partido nazi había muerto o desaparecido, pero el resto ocuparon sectores importantes de la sociedad en el ejército, la diplomacia, los servicios secretos, la universidad o el periodismo. La mayoría de ellos ni siquiera se arrepentían, simplemente guardaron silencio. Durante los primeros años de posguerra, la opinión mayoritaria en EE UU era antifascista. Pero en 1947, y especialmente a partir de 1950, el Gobierno estadounidense decidió que Alemania occidental era demasiado importante y que había que transformarla en un bastión contra el comunismo. Aceptaron a todos los nazis por su experiencia y permitieron que Alemania occidental estuviese gobernada por gente que o bien habían sido nazis o bien no habían hecho nada para combatirlos. La RDA, en cambio, los expulsó a todos. A veces se descubría a alguno, pero la inmensa mayoría fueron expulsados de todas las posiciones de responsabilidad, hasta los profesores de escuela.

El segundo motivo es que la RDA creía en la solidaridad internacional. Ya fuese con Vietnam o España. La RDA apoyaba los movimientos de liberación nacional en África. Alemania occidental estaba en contra de Mandela, la RDA estaba con Mandela.

El tercer motivo es que la RDA comenzó siendo más pobre que Alemania occidental. Tuvo que pagar todas las reparaciones de guerra a Polonia y la URSS. Alemania occidental sólo pagó un 5%, más o menos. El Este de Alemania era la zona más rural y pobre del país. Y no recibió el Plan Marshall. Pero construyó una economía que logró ofrecer una sanidad y educación hasta la universidad universal y gratuita. El aborto era libre y gratuito. Los alquileres eran bajos. Había seguridad laboral, nadie tenía miedo de perder su trabajo. Y nadie podía ser desahuciado de su casa, como ocurre ahora en EE.UU. o en España. Estaba prohibido. Para que llegase a suceder algo así, tenían que acumularse varios años de impago, y los inquilinos no podían ser expulsados hasta que se les encontraba otra vivienda. No había gente viviendo en la calle.

El cuarto motivo es más personal. Como antifascista y judío estadounidense odiaba a los nazis. MIentras las grandes compañías que habían colaborado con el Tercer Reich, como Siemens, Thyssen, Krupp o IG-Farben (ahora BASF) seguían haciendo negocios en Alemania occidental, en la RDA fueron desmanteladas por completo. Eso hacía a la RDA más moral.

¿Está la gente cansada de los retratos en blanco y negro de la RDA?

Algunos lo están. El establishment alemán tiene miedo de que la gente comience a pensar que la RDA no era buena en muchos sentidos, que hizo muchas cosas malas y estúpidas, pero que, a pesar de eso, tenía todo lo que he mencionado antes. Por eso constantemente nos repiten lo terrible que era todo en la RDA, especialmente antes de cada aniversario: la insurrección de julio de 1953 en Berlín, la construcción del Muro en 1961, la caída del Muro en 1989. Creo que no sólo los antiguos alemanes del Este, sino también los del Oeste comienzan a estar cansados y piensan: "Bueno, otra vez más, hasta la siguiente".

¿Por qué tanta gente quería cruzar el Muro?

Muchos habían visto Berlín occidental en televisión y querían verlo por sí mismos. Muchos tenían familiares y amigos. La mayoría tenía la sensación de estar atrapada en la RDA. Era comprensible. También había a quien, simplemente, no le gustaba la RDA por motivos políticos o religiosos. Y estaba la seducción occidental. La RDA estuvo bajo presión constante, tanto del lado soviético como del lado occidental. Para un país tan pequeño, era una presión muy fuerte. Fíjese en la presión de la cultura de masas estadounidense, un problema para culturas como la india, la china o la italiana. McDonald's, Disney... Esta presión también existía en la RDA. Había burócratas estúpidos, gente dogmática, carreristas que usaron su poder para presionar a la gente. Los medios de comunicación eran partidistas, aburridos y sin interés. La televisión occidental también era partidista, pero era interesante. Y estaba hecha con inteligencia, una combinación muy efectiva. Los burócratas de la RDA, que se habían educado en una cultura estalinista, no entendían los medios de comunicación modernos. La gente soñaba con poder adquirir las mercancías que veía en la televisión occidental. La RDA tuvo una mentalidad de asedio. Y en una ciudad asediada es difícil que se alcen torres. No sé si se me entiende...

Mire, en general, la gente no vivía mal en la RDA, pero no podía adquirir las mercancías que podía ver en la televisión occidental. La distinción, los automóviles último modelo, las frutas exóticas. En la RDA sólo podían comprar un Trabant o un Wartburg, y había que esperar años en una lista para conseguirlos. Alemania occidental invirtió miles de millones en Berlín occidental. Berlín occidental tenía ventajas fiscales frente a otros Estados federados. Eso lo hizo más atractivo, al menos la mayor parte. La RDA no podía mantenerse a ese nivel. No tenía los recursos. Especialmente en los últimos años, cuando desvió dinero a Berlín, generando los recelos del resto de Estados, especialmente de Sajonia.

Se habla poco de lo que ocurrió después del Muro.

En cuestión de años la economía fue destruida, miles de personas perdieron el trabajo. Durante años se dijo que las fábricas de la RDA no eran modernas ni productivas, que el equipo era decrépito... Y sí, esto era cierto en muchos casos, o en algunos de ellos, pero no en todos. Las acererías y astilleros, por ejemplo, eran modernos. Se fabricaban electrodomésticos. Después de la reunificación estas compañías eran vistas como rivales. Las empresas germano-occidentales las compraron sólo para cerrarlas. En muchas ciudades y pueblos, especialmente en el sur, los jóvenes emigraron, dejando sólo a los jubilados atrás. La economía sigue yendo mal, el Este sigue siendo la parte más pobre de Alemania. Es verdad que algunas empresas se han vuelto a establecer en determinados centros en Berlín, Dresde y otros lugares, pero en muchas zonas es como un desierto. Las mujeres, y las mujeres más jóvenes, se marcharon a Alemania occidental, Suiza, Holanda o aún más lejos a buscar trabajo. Los hombres también, pero muchos se quedaron. Quizá no eran tan independientes, o no estaban tan preparados. Estos jóvenes no tenían esperanzas y se convirtieron en una presa fácil para los neonazis, que han echado raíces en muchas zonas de Alemania oriental.

¿Todos estos movimientos de extrema derecha llegaron de Alemania occidental?

Incluso antes de la caída del Muro, muchos alemanes occidentales podían venir a la RDA. Algunos de ellos eran neonazis, vinieron e introdujeron sus ideas. En la RDA había grupos de neonazis, pero eran muy pequeños y estaban bajo presión constante. Después de 1989, desembarcaron a lo grande. Vieron a muchos jóvenes sin empleo y desorientados, porque todo lo que habían aprendido en la escuela de repente les decían que era falso. Les era difícil encontrar lo que era correcto. No creo que Alemania occidental los trajese a propósito, pero lo toleraron. La extrema derecha funcionó como contrapeso a la izquierda.

La caída del Muro tuvo que ser un shock para mucha gente en la RDA.ç

Antes de la Reunificación, durante la primavera de 1990 las tiendas se llenaron de artículos occidentales y la publicidad se multiplicó. A mí me llamó sobre todo la atención la publicidad de tabaco: en la RDA estaba prohibida. Apenas había publicidad en la RDA, ni en la televisión de la RDA. De repente nos vimos rodeados de luces de neón y la publicidad en televisión, que es una plaga. Hoy en Internet es lo mismo: anuncios, pop ups... no creo que eso le guste a la gente, ni que la gente sea feliz con eso. Yo crecí en EE UU, entonces había ya mucha publicidad y aun así fue un shock. El verano pasado estuve en Nueva York. En el centro de la ciudad la publicidad es omnipresente. Fue un shock. Había visto publicidad de joven, pero nunca tanta...

A mucha gente le gustó el cambio. A mucha gente quizá incluso todavía le gusta. Todas las mercancías que se pueden comprar ahora, por ejemplo. La gente a la que le gustaba la RDA fue bastante infeliz, especialmente quienes perdieron el trabajo o cuyos hijos no podían encontrar trabajo. Esta mañana estaba con un amigo mío que tiene 58 años. Su empresa fue adquirida por otra germano-occidental, que redujo la plantilla. Hace 15 años que está en el paro. Sabe alemán, inglés, español y ruso y no encuentra trabajo. Incluso quienes tienen trabajo tienen miedo a perderlo. Ese miedo les lleva a aceptar peores condiciones de trabajo, a trabajar los fines de semana... En Alemania oriental los trabajadores decían que no podías decir nada contra Erich Honecker en tu puesto de trabajo, pero podías decirle todo lo que querías a tu jefe. Ahora lo que ocurre es lo contrario.

¿Y qué reflexión hace de aquella experiencia, del 9 de noviembre de 1989, de la Reunificación?

Por una parte, me alegró que la gente pudiese reunirse después de tantos años. Es comprensible. Mi mujer y mis dos hijos cruzaron la frontera. Pero creo que el experimento de la RDA, a pesar de sus errores y dificultades, fue en el fondo noble, y que por desgracia fracasó. Y fracasó no sólo por sus errores, sino por los errores y fracasos de los soviéticos, y la enorme presión de EE UU y Alemania occidental, a la que no pudo sobrevivir.

Yo siempre he sido un optimista. Cuando vino la Reunificación, que muchos vieron como una anexión o colonización, me dije que había un aspecto positivo en todo aquello: en lugar de llegar sólo a la gente de un país pequeño como la RDA, ahora tenemos la oportunidad de llegar a gente de toda Alemania, y hacerla pensar de otro modo. El partido de La Izquierda, por ejemplo, era hasta hace poco un partido de Alemania oriental. Al fusionarse con los socialdemócratas descontentos del Oeste se convirtió en un partido a nivel federal. Creo que es una esperanza.

Algunos amigos míos del Este temen que, tras la Reunificación, pueda resurgir una Alemania dominante, ¿comparte este temor?

Sí, yo también lo temo. Las de hoy son básicamente son las mismas fuerzas que estuvieron detrás de la Primera y la Segunda Guerra Mundial. Algunas desaparacieron, otras aparecieron, pero el Deutsche Bank o ThyssenKrupp siguen ahí, y sus objetivos siguen siendo en buena medida los mismos: expandirse y consolidarse. En parte se ven como socios de EE.UU., que es más fuerte que ellos. Pero Alemania logró convertirse en el Estado más fuerte de Europa occidental y, no satisfecha con eso, buscó convertirse en el Estado más fuerte de Europa oriental y, así, de toda Europa. También buscan ampliar su influencia a África y Asia. Eso es lo que piden la ministra de Defensa o el presidente. Con intervenciones militares si es necesario. Siempre, por supuesto, por "razones humanitarias".

¿Cómo vio EE UU a su regreso después de tantos años viviendo en la RDA?

El ejército me licenció después de más de cuarenta años de servicio, que no es poco. [Risas] Unas semanas después obtuve el pasaporte. Intento viajar allí cada dos o tres años, para visitar amigos o asistir a conferencias. He podido ver aspectos de la vida estadounidense que no conocía, y conocer mi país mejor. Lo más emotivo fue volver a estar en un país donde la gente hablaba mi idioma, dejar de ser el extranjero que habla con acento. Fue como si me quitase un peso de encima. Además, siempre me interesaron los pájaros y las especies de allí son diferentes. Emocionalmente fue muy importante. Pude ver a mis viejos amigos. Gente a la que no veía desde hacía décadas.

Algunas cosas fueron una experiencia completamente nueva. Visitar un supermercado, por ejemplo. Aunque en 1994 ya teníamos supermercados aquí, los de allí son excesivos. No creo que nadie necesite 50 marcas de cereales, todas ellas igualmente perjudiciales para la salud. Hay ciudades donde no hay aceras porque todo el mundo va en coche y no hay transporte público. Hay millones de personas viviendo en la pobreza, gente viviendo en automóviles, que son casi invisibles. Hay aspectos positivos y otros negativos. EE UU es un país muy hermoso, pero hay cosas realmente tristes. La situación en Alemania occidental no es tan mala como en otros países, piense que en EE UU la gente sin cobertura sanitaria tiene que pagar por todo y que eso puede arruinarles. Gente expulsada de hospitales porque no puede pagar las facturas, madres que están un día o dos en el hospital tras un parto, estudiantes que tienen que pedir préstamos de 25.000 dólares que no pueden devolver, porque no encuentran buenos trabajos... Todo lo que vi me convenció de que tengo que seguir luchando, mientras pueda seguir luchando.

Fuente:  http://www.eldiario.es/internacional/RDA-mentalidad-asediada-dificil-torres_0_320568283.html

domingo, 12 de enero de 2014

Sociedad para la Amistad Germano-Soviética

File:Flagge Gesellschaft Deutsch-Sowj-Freundschaft.svg

La Sociedad para la Amistad Germano-Soviética (Gesellschaft für Deutsch-Sowjetische Freundschaft)era una asociación de la RDA cuyo objetivo era la difusión de la cultura y la sociedad de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). La organización pertenecía al Frente Nacional de la Alemania Democrática y a la Liga de Amistad de los Pueblos de la RDA.

Fue fundada en Junio de 1947 como Sociedad para el Estudio de la Cultura de la Unión Soviética, fue creada por la federación sindical  FDGB para poner en conocimiento de los alemanes la experiencia socialista de la URSS.



En la RFA, la sociedad funciona hasta 1950, cuando fue ilegalizada a nivel de toda Alemania Occidental y solo permitida en los estados individuales.

La principal actividad de la DSF era cultural.  organizó actividades culturales y deportivas en las ciudades, los municipios y las escuelas, en las que era de conocer a las personas y las culturas de ambos países. Fue en el año 1970, 394.000 eventos, el número total aumentó a 1.161.262 en 1988, tales como:
  • Cada año, se realizaba una Semana de la amistad germano-soviética. 
  • Junto con la organización de pioneros Ernst Thalmann y la  FDJ , la DSF organizaba escuelas (sobre todo para aprender del ruso) También se fomentaba el envío de correspondencia entre los niños y los adolescentes alemanes y soviéticos.
  • Con los llamados trenes amistad se llevó a los niños de ambos países para pasar el verano juntos en campamentos internacionales.

La DSF publicaba peridodicamente varios periódicos y revistas, entre ellos la revista Zeitschrift Sowjetwissenschaft (Ciencia Soviética), la publicación Blätter Presse der Sowjetunion (hojas de prensa de la Unión Soviética) y la revista Freie Welt (mundo libre).

Organización

La DSF se organizaba en unidades básicas, de distrito y en organizaciones regionales, asi como un Comite Central elegido cada cinco años en un Congreso donde también se elegía a un Presidente. En cada distrito existía una casa de la DSF. 

File:Bundesarchiv Bild 183-09458-0002, Berlin, Treptow, "Haus der Freundschaft".jpg

Casa de la DSF


File:Bundesarchiv Bild 183-13812-0001, Berlin, "Haus der Kultur der Sowjetunion".jpg
Comité central de DSF, 1952

Presidentes


Jürgen Kuczynski (1947 - 1950)

Friedrich Ebert jr. (1950 - 1958)

Georg Ulrich Handke (1958 - 1962)

Johannes Dieckmann (1963 - 1968)

Lothar Bolz (1968 - 1978)

Enrich Mückenberg (1978 - 1989)




viernes, 3 de enero de 2014

Contra la manipulación burguesa


Por Wilfo, militante de Iniciativa Comunista

Un ejemplo bastante claro y meridiano de la manipulación que los medios de la burguesía usan constantemente es el constante aluvión de noticias-panfleto y de opiniones sectarizadas que a lo largo y ancho de todos los medios de comunicación burgueses de todo el mundo dedican en estos días a la RDA y al Muro de Contención Antifascista de Berlín, incluido en nuestro estado, donde la burguesía alemana y europea no se cansa de inaugurar ofensivas exposiciones sobre el tema.

Y es que llega a sorprender la manipulación tan descarada y bochornosa sobre el tema, donde según la propaganda burguesa alemana, la RFA era un país de "libertades políticas y sociales y una economía floreciente", aunque no deben acordarse ni de las prohibiciones e ilegalizaciones del KPD y de la FDJ (cuyos militantes, solo por el hecho de serlo fueron encarcelados a cientos) , de los atentados contra los movimientos sociales y estudiantiles del oeste alemán en los años 50, 60 y 70 por el estado federal, del asesinato del comunista Benno Ohnesborg, del asesinato del militante comunista de las FDJ Phillip Muller, del atentado a Rudi Dutschke, de las manifestaciones contra el Sha de Persia brutalmente reprimidas por la policía federal alemana, de las crisis económicas brutales de los 70, de las campañas masivas del gobierno de Bonn contra el Partido Comunista Alemán y la Juventud Libre Alemana que en 1951 (cuando eran una fuerza masiva en el oeste alemán) seria ilegalizado y miles de sus militantes encarcelados, de las redadas, encarcelaciones y torturas masivas a militantes comunistas del oeste alemán, entre las que destacan el asesinato de militantes del grupo comunista R.A.F. algunos de cuyos miembros serian asesinados en la cárcel (entre ellos uno de sus mas destacados militantes, Andreas Baader) por el estado federal alemán, etc.…

Mientras para ellos, por el contrario, la RDA era simple y llanamente "una dictadura partidista con restricciones a la hora de viajar y represión”, lo cual sorprende por lo descarado y mentiroso de la manipulación, y nos llama la atención la poca capacidad de autoanálisis del capitalismo, donde mas bien deberíamos cuestionarnos por contra si; ¿en la RFA no había represión? ¿No había diversos partidos políticos y organizaciones juveniles prohibidas e ilegalizadas y militantes suyos, comunistas claro, encarcelados por ello, algunos incluso asesinados? ¿Se podía viajar libremente de Bonn a Berlín este?

También parecen olvidar todos estos gurús de la libertad y del liberalismo la enorme y desmedida represión brutal que cayo a partir de 1989 sobre la población de la Alemania del este, especialmente sobre los militantes comunistas, socialistas, antifascistas en general que fueron prohibidos, perseguidos, enjuiciados como criminales y encarcelados por su militancia política en la época comunista durante la RDA, ante lo cual (las represiones por motivos políticos de la nueva Alemania burguesa actual) no hacen si no recordarnos con claros ejemplos las épocas de la represión franquista en el estado español.

Estos gurús de la libertad, y de la tolerancia se olvidan como a través de un pacto interno de los sectores traidores y revisionistas del SED y del reformismo gorvachoviano de la URSS, dieron un golpe mortal al partido y a cientos de militantes honrados, disolviendo el que fuera partido de vanguardia de la clase obrera alemana durante 40 años (como paso con la totalidad de partidos comunistas del este europeo socialista, medida curiosa, la de prohibir partidos y encarcelar personas en las supuestas democracias tolerantes nacientes), condenando al ostracismo e ilegalización permanentes al partido comunista alemán, disolviendo el sindicato de clase obrera alemán (FDGB) y anulando todo el tejido social construido duramente durante 40 años en la patria de los obreros y campesinos alemanes.

Así, las conquistas sociales avanzadas en materias como sanidad, vivienda, transportes, trabajo y educación alcanzadas durante la época socialista aun no han vuelto a ser ni siquiera cercanas en la actual Alemania burguesa. Recientes estudios publicados en la pagina del Partido del Trabajo de Bélgica, nos muestran claramente como estas afirmaciones son refutadas por la población del este alemán, que actualmente sigue considerando estos elementos como un recuerdo incuestionablemente positivo que la absorción del este alemán por parte de la RFA aniquilo de un solo plumazo, y donde mas de la mitad de la población del este alemán añora las ventajas sociales que tenia el socialismo en aquella época frente al capitalismo.

Desde 1989, todas estas enormes conquistas sociales durante el periodo socialista, fueron expropiado por el consorcio “Treuhand Anstalt” al servicio de los monopolios imperialistas de la burguesía alemana, el cual liquidó el 30 % de las empresas del este alemán (valorada en 650 billones de marcos) , suprimió la agricultura socialista, privatizo la tierra, descendió el nivel de vida de la población del este alemán, donde los ciudadanos del este ganaban de un 50 a un 70 % menos que los de la RFA pasando a ser todavía hoy en día ciudadanos de segunda clase en el país “de las libertades”, donde mas de 1 millón de personas del este emigraron al oeste, vaciando el país, donde el desempleo subió al doble que en la RFA, y donde el estado alemán ha tenido que invertir mas de 2 billones de euros para tratar de relanzar la economía que la brutal y apresurada privatización total de la “Treuhand Anstalt” generó en el este alemán, hundiéndolo en una miseria de la cual trata de salir hoy en día.

Parece pues que las rosas y el paraíso que Helmut Kohl prometió en su día, tardan en llegar.

Asimismo, estas personas también se olvidan de la enorme represión política ejercida contra los militantes antifascistas de la RDA por parte de la vengativa burguesía alemana desde 1989, evidenciado en los más de 100.000 procesos judiciales a modo de venganza que el estado burgués alemán abrió contra miembros de la antigua RDA desde 1989.

Esta represión y esta venganza contra 40 años de socialismo real en el este alemán se tradujo en casos concretos, como los enjuiciamientos y encarcelamientos masivos de destacados miembros de la RDA como Heinz Kessler, Otto Winzer, Kurt Hager, Erich Honecker, Markus Wolf, Willy Stoph, Erich Mielke, Fritz Streletz, Heinz Albrecht, Heymann, y tantos cientos de comunistas cuyo único delito fue su encomiable actividad política. Pero también destaca el caso de la purga de los 75.000 directores de escuela y docentes, miembros de las fuerzas de seguridad, juristas, científicos, médicos y tantos otros profesionales brutalmente reprimidos por la reacción burguesa en la Alemania capitalista después de 1989.

También a nivel simbólico se ha dejado notar la enorme represión burguesa, evidenciado en los múltiples símbolos y restos arquitectónicos del periodo socialista, totalmente eliminados y destruidos, evidenciado perfectamente en el caso del Palacio de la Republica de Berlín, demolido totalmente en el año 2008, a pesar de las manifestaciones de protesta de cientos de berlineses, para construir en su lugar un nuevo palacio imperial.

Y es que el capitalismo y la burguesía saben bien a quien tienen que atraer en estos nuevos tiempos. Y todo ello mientras se ignoran a las victimas del fascismo, o se trata de hacer sangre y de ahondar en las heridas abiertas, de forma que a nivel simbólico, la Alemania burguesa actual se ha reconstruido no de las cenizas del III Reich nazi-fascista, si no de los restos de la RDA que ha sido para ellos derrotada y que ha sido realmente su gran enemiga (no olvidemos que destacados miembros del periodo nazi, como Hanns-Martin Schleyer, coparon altos puestos de poder en la RFA, así como los monopolios colaboracionistas de época nazi como Bayern, Thysen..).

Dos buenos y claros ejemplos de ello, son que la calle principal de Berlín siga conservando el mismo nombre que en la época de la guerra fría en su tramo occidental (calle 17 de junio) en referencia a uno de los episodios de sabotaje y contrarrevolución interna en la RDA mas destacados a lo largo de sus 40 años como democracia popular. Pero también destacan en segundo lugar los memoriales y los museos, auténticos templos de la contrarrevolución anticomunista mas enfermiza, evidenciado en el caso del Museo Checkpoint Charlie, autentico propagador de los ideales anticomunistas, admirador de nazis como Claus von Stauffemberg (que era nazi y nazi murió a pesar sus acciones) y autentico templo de la reacción cristiano-capitalista mas radical, o el caso de los innumerables memoriales erigidos en las calles de Berlín contra el muro y que se mantienen actualmente, en los cuales se pueden encontrar, a vista de todo el mundo, difamaciones e insultos hacia el ejercito rojo y la URSS tales como “hordas asiáticas” e insultos similares, que guardan un, cuanto menos sospechoso parecido a las mismas proclamas que en 1944 y durante toda la II Guerra Mundial lanzara Joseph Goebbels, ministro de propaganda del III Reich y mano derecha de Hitler.

Así pues, el Berlín actual, la Alemania actual, se ha convertido en estos 20 años en un autentico museo de la reacción anticomunista en todo el país y es sobre estas bases y no sobre la democracia antifascista de 1945 sobre las cuales la vengativa burguesía anticomunista alemana ha reconstruido este país.

Pero también destaca, sin duda alguna, y como el mejor y mas claro ejemplo de la propaganda burguesa antes mencionada, la basura de documental que el diario Publico ofrece el día 9 de noviembre de 2009 por los 20 años de la caída del muro, un reportaje del reaccionario canal de historia, o mas bien "history channel", canal estadounidense del que se conoce que lleva años dando coba a la reacción y revisionismo derechista mas rancio y casposo, siendo fácil imaginar la fiabilidad y neutralidad de dicho documental, que se dedica básicamente a detallar los "asesinatos" en el muro de la RDA, y tiene el atrevimiento de pedir responsabilidades, mofándose de la suerte de Erich Honecker, entre otros.

Pero también en este sentido destacan las ediciones de El Mundo (difamando a los comunistas), ABC, El País o la edición en castellano de Deutsche Welle, que son otros claros ejemplos de la contaminación que la burguesía mueve cuando y como quiere en sus medios de desinformación.

Asimismo, también resulta cuanto menos llamativa la vergonzosa presencia del presidente del gobierno del estado español, José Luis Rodríguez Zapatero en los festines que la burguesía capitalista alemana se da el mismo día del aniversario de la caída del muro, y el cual en su ignorancia ha tenido al atrevimiento de compararlo con el franquismo, afirmando que "Nosotros también habíamos tenido una caída reciente del muro, del muro propio, que durante 40 años tuvimos en España".

Ante semejante acto de ignorancia, hoy en día nos preguntamos a quien se supone que representa esta persona, ya que desde luego no lo hace a los cientos de comunistas consecuentes de este estado que no tenemos nada que celebrar este día y que para nada nos avergonzamos de la indudablemente positiva herencia y el gran ejemplo que el socialismo de la RDA dejo no solo en Alemania si no en todos los países del mundo.

Desde aquí nuestro rechazo a la manipulación que la burguesía internacional, apoyado hoy en su punta de lanza alemana, viene llevando a cabo durante estos últimos 20 años contra el socialismo, y mostrar nuestro apoyo incondicional a los cientos de mujeres y hombres que dieron su vida por defender el socialismo en la RDA y en todos los países socialistas del mundo.

miércoles, 1 de enero de 2014

La revuelta de 1953 y la contrarrevolución


En un articulo acerca de la lucha de clases de europa del este publicado por la corriente comunista internacional, uno de los apartados a los que hace mencion dicha revista es a lo referido a las llamas revueltas "obreras" de 1953 ocurridas en europa del este y que afectaron especialmente a las democracias populares del este europeo. 

Por su especial interes y su analisis, es necesario comentarlo previamente para despues poder analizar un poco el contenido claramente contrarrevolucionario de las tesis que este grupusculo sostiene. El articulo en cuestion afirma que: 


El 16 de Junio, los obreros de la construcción de Berlín Este plantaron sus herramientas y dirigiéndose hacia los edificios gubernamentales, empezaron a convocar a una huelga general contra el aumento de las normas productivas y la baja de los salarios reales. 24 horas después, la mayoría de los centros industrializados del país se paralizaban, Comités de huelga espontáneamente creados, coordinando sus luchas en ciudades enteras, organizaron la extensión de la huelga. Los edificios del Estado y del Partido fueron atacados, los presos liberados, la policía vencida allí donde aparecía. Por primera vez, el intento de extender la lucha más allá de las fronteras de los bloques imperialistas se realizó. En Berlín, los manifestantes se dirigieron hacia el sector oeste de la ciudad, llamado a la solidaridad a los obreros del Oeste. Los aliados occidentales, que seguramente hubiesen preferido que el muro de Berlín ya estuviese construido en aquella época, tuvieron que cerrar su sector para evitar la generalización. 




La revuelta en Alemania del Este, sumergida como estaba en ilusiones sobre la democracia occidental, el nacionalismo, etc..., no podía amenazar el poder de clase de la burguesía. Sin embargo, debilitó la estabilización de los regímenes estalinistas y la eficacia de la RDA como muralla del bloque ruso. Los sucesos de 1953 animaron a la burguesía del bloque a tomar iniciativas: 


- reducción del terror estatal permanente y abierto contra el proletariado, que se hacía peligroso; 


- disminución del uso del terror interno en el partido como método para resolver las luchas contra fracciones. De esta manera, esperaban ser mas flexibles para tratar una situación social cada vez más difícil; 


- menos uso del terror en la producción, método mas apropiado en el período de depresión mundial y de guerra en los años 30 y 40 que en la relativa estabilidad del período de reconstrucción de posguerra; 


- declaración de un período de "coexistencia pacífica con el bloque americano", esperando así beneficiarse del boom de la posguerra del Oeste.


La muerte, curiosamente propicia, de Stalin, permitió a Kruschev introducir la iniciativa política y económica en esa dirección. Pero 1953 pareció amenazar la ejecución de este cambio político. La burguesía temió que este cambio pudiese ser interpretado como una señal de debilidad, tanto por los obreros como por los rivales imperialistas occidentales. En consecuencia, el estalinismo siguió un curso tortuoso durante 3 años oscilando entre el antiguo estilo y el nuevo


Tales analisis sorprenderian incluso al menos puesto en la historia de la lucha de clases y de los movimientos sociales en la epoca contemporanea en la llamada europa del este si no fuera porque esta gente ya nos tiene acostumbrada a los mas increibles y sospechosos analisis acerca del desarrollo de la dictadura del proletariado en los diferentes paises socialista del este europeo en este momento. 

Para empezar, de todas formas, no nos sorprende para nada este tipo de analisis politicos provenientes de las corrientes reaccionarias, en su particular cruzada contra todo lo que denominan "estalinismo" en lo que introducen a una amplia gama de conceptos, desde la propia experiencia socialista de la URSS con Iosiv Stalin hasta toda la amalgama de paises socialista que no cayeron en la aceptacion de un modelo economico de mercado o que no aceptaron la tesis de la revolucion permanente propuesta por el lider ruso Trosky, Pannekoek, Ruhle y demas. 


Entre ellos cabria mencionar toda una amplia gama de paises tales como la Republica Democratica Alemana, República Socialista de Checoslovaquia, República Popular de Hungría, República Popular de Bulgaria, República Popular de Polonia, República Popular Albanesa, Republica Popular China, Republica Democratica Popular de Corea... entre otros muchos ejemplos de modelos socialistas a lo largo de la historia. 


Sin embargo, tanto en estos modelos, desde dentro y fuera, como en el propio modelo socialista sovietico en los años 20 y 30, el elemento "anti-autoritario" siempre ha tratado de dinamitar desde dentro cualquier tipo de iniciativa social ajena a su modelo de ver las cosas, siempre tratando de desvirtuar cualquier iniciativa o experiencia, con sus aciertos y errores como pequeños pasos para cambiar las sociedades capitalistas. 



Los modelos de democracia popular socialista establecidos en el este europeo supusieron en aquel momento historico un serio y fuerte golpe a las burguesias reaccionarias europeas de aquellos paises que aun no habian asimilado totalmente la derrota del modelo fascista de sociedad por el cual apostaron tan duramente apenas unos años antes y que fue, poco a poco, aplastado uno por uno ante el implacable avance del ejercito rojo sobre el continente europeo. 


Especialmente duro fue aquel golpe en el corazon mismo de aquel sistema, en la Alemania del III Reich nazi hitleriano, que con su sistema de dominacion imperialista, de la mano de las burguesias capitalistas, llevo a la guerra a todo el mundo. 


Con la aplastante derrota del imperio nazi aleman por parte del ejercito rojo, el proceso de desnazificacion se implanto nuevamente de forma imparable en todo el territorio aleman, para hacer pagar y depurar al pais de sus antiguas instituciones nazi-fascistas, depuracion que, como es obvio, se volvio en tenue y en complicidad en los territorios de la alemania occidental controlados por el capitalismo burgues internacional de las potencias llamadas aliadas, que, despues de la parafernalia de Nuremberg para lavarse la imagen, sin embargo, se dedicaron bien a traves de redes internacionales (ODESSA), bien a traves de complost gubernamentales (paperclip, gladio) a recuperar a los mas destacados genocidas y criminales de guerra nazis, simpatizantes y saboteadores fascistas locales, para re-infiltrarlos en esos mismos paises derrotados para contener "la marea roja" comunista que, liderado por la URSS de Iosiv Stalin amenazaban el orden burgues internacional. 


A partir de ese momento, y con el apoyo incondicional del estado tapon, refugio de nazis y criminales de guerra ( como el celebre Hanns-Martin Schleyer, posteriormente ajusticiado por las RAF) que fue la RFA occidental, las fuerzas reaccionarias capitalistas se dedicaron a infiltrar a saboteadores en la alemania comunista oriental, llamando a los obreros, campesinos e intelectuales a la disidencia y al colaboracionismo con el occidente aleman, bajo los pretextos y promesas de una vida de opulencia que, 20 años despues, se ha tornado en mentiras y promesas incumplidad para los pobres diablos que las creyeron. 


Es en este contexto de guerra y sabotaje constante, de lucha de clases en la alemania comunista en la que entra en escena el texto de nuestros amigos y la llamada rebelion de 1953 en Berlin este, en la RDA. 


Es curioso, a modo de anecdota, que la calle mas importante y famosa de la ciudad de Berlin actualmente se llame calle 17 de junio, en referencia a esta rebelion anticomunista. 


Tambien es curioso, que los principales museos de historiografia burguesa de la misma ciudad, dediquen amplias galerias, analisis y documentos exhaustivos y detallados a este suceso historico, con el objetivo de presentarlo como la primera gran rebelion anticomunista europea y concretamente contra la alemania comunista, dando, asi mismo, amplios detalles de la implicacion occidental alentando a traves de sus medios a la sublevacion contra el sistema socialista, por cierto, votado democraticamente de forma mayoritaria en el este aleman años atras. 



Y es curioso, a su vez, que en todas ellas, la historiografia burguesa alemana, no obstante, coincida en otorgar a esa rebelion un caracter marcadamente anticomunista y pro-capitalista, mismo analisis que el que tenian las organizaciones obreras y revolucionarias de la alemania comunista en 1953, de forma que de entrada, nadie salvo esta gente parece defender esa tesis, esa vision de la rebelion de 1953 como una rebelion obrera para ahondar en el comunismo, en ese comunismo anti-burocratico, de consejos y supuestamente asambleario tal y como parecen insinuar en su analisis. 


Es curioso, por otra parte, que estos iluminados se extrañen, ahondando en esta tesis, en que en el desarrollo interno de esta rebelion anticomunista, al final, los anticomunistas alemanes, con el objetivo de rematar sus objetivos "se dirigieron hacia el sector oeste de la ciudad".


¡OBVIAMENTE! ¿Hacia donde creen estos señores, que se iba a dirigir si no esta rebelion? ¿Por quien creen que estaba dirigida, infiltrada, alentada y pagada? ¿Por Moscu? Obviamente, todo el mundo sabe ya a estas alturas, que dicha intromision en la soberania interna de la RDA estaba perfectamente orquestada desde Berlin oeste y desde Bonn. 


Ademas, estos señores, ocultan interesadamente que no solo se atacaron las sedes del SED ( algo que a estos ortodoxos les debe parece un avance del proletariado) si no que tambien simbolos comunistas, socialistas y revolucionarios fueron abiertamente quemados y destruidos. Curiosa actitud de aquellos que quieren ahondar en el socialismo y que solamente se sublevan contra el "mal socialismo" burocratizado de las elites. 


Nuevamente la mentira y la falta de analisis politico aparecen en escena.


Sin embargo, aun mas perpleja resulta esta afirmacion rotunda que hacen estos señores, al decir, ya abiertamente y a las claras que "la revuelta en Alemania del Este no podía amenazar el poder de clase de la burguesía, sin embargo, debilitó la estabilización de los regímenes estalinistas" 


Con esta sentencia clarisima, perfectamente clara y concretada, tal y como aparece sacada casi textualmente de los proyectos historiograficos burgueses de la alemania burguesa actual, con la que, curiosamente, comparten el mismo analisis politico (a pesar de que luego sean ellos los que llamen burgueses o pequeñoburgueses a los socialistas alemanes del este paradojicamente) se deja entrever claramente que tipo de analisis realizan estos colectivo y realmente por quien apuestas en este momento. 


Es obvio, por tanto, que rebeliones como la de 1953 no suponen peligro alguno para la burguesia occidental capitalista (pues es alentada y creada por ellos) y si suponen un intento de frenar la estabilizacion y crecimiento de la dictadura del proletariado y del sistema socialista que con tanto esfuerzo se venia construyendo en la alemania comunista desde la victoria roja contra el ejercito nazi europeo. 


Por ultimo, las "conclusiones" brillantes que sacan de todo este errado y equivocado analisis no pueden ser diferentes y vuelven a cargar, tomando, nuevamente, dos de los elementos que mas les interesan , el de la represion y el fraccionalismo. 


Curiosamente, estos dos temas ya fueron tratados por estos mismos anti-autoritarios en los años 20 y 30 en la URSS, usando como argumentos bases de su escisionismo precisamente la supuesta represion interna que los "estalinistas" ejercian contra ellos y en segundo lugar el tema espinoso de la escision, y la fraccion. 


Es de sobra conocido que los estatutos del PCUS ya en epoca de Lenin prohibian tajantemente el fraccionalismo, como elemento contrario a cualquier tipo de debilitamiento del partido de vanguardia de la clase obrera, que pudiese debilitar a la dictadura del proletariado y por ende, a fortalecer a la reaccion burguesa que en la epoca de la dictadura del proletariado, aun sigue acechando su propio cadaver con el objetivo de beneficiarse de cualquier debilidad ( como la referida contrarrevolucion de 1953) para asestar un golpe mortal a la dictadura del proletariado y recuperar, asi su perdido poder hegemonico en la sociedad. 


Asi pues, nuevamente, esta corriente debilitadora, vuelve a cargar las tintas contra los dos grandes pilares de la contrarrevolucion anticomunista, y vuelve a basarse en ellos para criticar con saña a la dictadura del proletariado aleman. 


Se establece en primer lugar que la contrarrevolucion anticomunista de 1953 deja como leccion pendiente "reducir el terror constante y permanente contra el proletariado". 


Seria interesante y curioso, cuanto menos, preguntar a estos señores que entienden ellos por terror contra el proletariado. ¿Desnazificar con una saña, desde luego mucho mayor a la occidental, a la alemania comunista? ¿Colectivizar el campo de la alemania comunista y crear granjas cooperativas? ¿Expropiar a los grandes empresarios e industriales de la burguesia nazi alemana oriental? ¿Construir la unidad de obreros, campesinos e intelectuales en un solido partido unico y unificado de vanguardia de la clase obrera? ¿Fomentar una educacion socialista sobre las bases y cenizas del odio burgues nazi-fascista? 


Seria, desde luego, muy interesante que algun dia aclarasen ese supuesto terror contra el proletariado, aunque para hacerle la pinza a la burguesa con el manido tema del Ministerium für Staatssicherheit, mejor seria que, efectivamente, no añadiesen nada nuevo a lo que la burguesia alemana lleva haciendo con todo el poder hegemonico de sus medios durante 20 años ya. 


En segundo lugar, el fraccionalismo aparece claro en sus conclusiones. 

Aqui se critica el supuesto terror interno dentro del SED para resolver el "fraccionalismo". 

Es logico, una vez mas, que a estas personas les interese el fraccionalismo y le interese que el partido de vanguardia marxista-leninista se vea constantemente dividido y debilitado internamente, oponiendose asi al propio Lenin que ya en los años 20 establecio junto con el resto de compañeros del PCUS la prohibicion tajante y explicita del fraccionalismo interno y mas aun en epoca de lucha de clases, para evitar el debilitamiento interno del partido y el fortalecimiento de la burguesia. 


Es intereante ver una vez mas como se ve de forma positiva la existencia de fracciones internas dentro del propio partido, para que asi ciertas posiciones, al parecer consecuentes con la sintonia de la contrarrevolucion de 1953, tomen cada vez mas fuerza dentro del partido. 


Y es que, los marxistas-leninistas consecuentes, siempre han afirmado que en epoca de lucha de clases, como lo era la alemania de 1953, el partido de vanguardia debe estar unido, centralizado y fortalecido politica e ideologicamente para construir el socialismo y resistir a las constantes embestidas de la burguesia y del capitalismo en todo momento. 

Tal y como decia el propio Stalin; "Esto es del todo exacto. Sí, camaradas, soy grosero hacia aquellos que rompen o dividen al Partido de forma grosera y traidora". Hoy en dia, esa afirmacion sigue siendo correcta y lo es tambien para este caso concreto. 

Por suerte para estos ortodoxos, no todo fueron concesiones al debilitamiento interno del partido socialista unificado aleman. 

Por ultimo, otro de los elementos que estos ortodoxos consecuentes critican a la "burguesia" oriental, era el "terror en la produccion" recomendando un abandono positivo de estas practicas. 


En este sentido, nuevamente las dudas se nos vienen a la cabeza y nos preguntamos acerca de que se entiende por terror en la produccion. La ambiguedad ideologica nos lleva nuevamente a hacernos las mismas preguntas. ¿Colectivizar el campo de la alemania comunista y crear granjas cooperativas? ¿Expropiar a los grandes empresarios e industriales de la burguesia nazi alemana oriental? 


Obvio parece que por ahi van los tiros. Una vez mas, la misma pinza usada por la burguesia (pero la de verdad, la burguesia de clase, no la manipulada e interesada interpretacion de estos ortodoxos), que critica con los mismos argumentos tanto en 1953 como en 2009, midiendose con la misma vara, y con una ideologia similar en ambos casos. 


Estas interpretaciones son unicamente fruto de un analisis breve de una situacion muy concreta y coyuntural, pero que puede ser aplicada a muchos otros casos mucho mas amplios de analisis de esta ortodoxia. 


Y es que, precisamente usando el mismo tema referido de las democracias populares, y en especial y concretamente a este caso, los socialistas, los verdaderos marxistas-leninistas, tal y como afirmaba Stalin en su obra "Fundamentos del leninismo" no temen ni son enemigos de la autocritica como metodo de avanzar y de restituir los errores cometidos. 


Poco dicen estos ortodoxos de que efectivamente el SED, en 1953 y a pesar del cariz claramente anticomunista de la contrarrevolucion, matizo su linea e introdujo incentivos economicos ( ya que aun esta sociedad no estaba del todo preparada para una situacion de incentivos ideologicos mas propios de una construccion mas socialista tal y como afirmaria poco tiempo despues el celebre comunista argentino Ernesto Guevara en su obra "Una actitud nueva frente al trabajo") y aumento de los salarios, para rectificar posibles descontentos que la clase obrera pudiera tener en esta etapa, aun demasiado joven de construccion del socialismo y de la dictadura del proletariado. 

Esta autocritica, a la que renuncian y siempre han renunciado aquellos que se niegan a reconocer errores internos tomando aqui nuevamente una evidencia del caracter anti-leninista de esta ortodoxia, es un ejemplo mas de que la construccion del socialismo en la RDA, fue un proceso lento, progresivo, y que, siempre tuvo que hacerse con la sombra acechante constante y permanente de la lucha de clases contra el estado burgues fascistizado de la RFA en alianza con el imperialismo capitalista mundia, dirigido, entonces, ahora y siempre por los EE.UU. que como siempre, amenza a los pueblos libres del mundo, como hoy lo sigue haciendo con el pueblo cubano o con el pueblo coreano. 


Por ello, cada cual sabra en que posiciones esta y quiere estar. 



Cada cual sabra que tipo de analisis quiere tomar, que vision tienen del materialismo historico, de la lucha de clases y del desarrollo de construccion del socialismo. 


De lo que, desde luego debemos estar seguros, en este caso concreto, y en contra de lo que afirman estas personas, es que la contrarrevolucion de 1953 en la RDA no fue, y nunca tuvo intencion de serlo, una revolucion comunista. 

*http://es.internationalism.org/node/2321